• El Monte

    Naturaleza, libertad, unión…

“A Baixa”

El monte paso a paso…

Fuegos y repeniques de campanas

A primera hora de la mañana, hacia las seis y media, las campanas de la Iglesia repenicadas con energía junto con el sonido de fuegos de palenque lanzados con profusión, se encargan de despertar a la gente del pueblo así como a los forasteros que duermen en la acampada del “Campo do Medio”.

La Misa al amanecer

Es entonces, con los primeros rayos del día, que se dirigen a la Iglesia para participar en la misa al amanecer. En ella se pide protección a San Lourenzo en las labores de “a baixa”, y posteriormente en el “curro”.

Reunión en O Celeiro antes de la salida

Tras finalizar la misa, la gente se agrua en O Celeiro, lugar céntrico del pueblo, esperando a que lleguen los últimos rezagados y los menos madrugadores. Con la señal del último fuego se da la salida hacia el monte.

Salida hacia el monte

Hacia las siete de la mañana se emprenda la marcha; los vecinos de Sabucedo, acompañados de muchos visitantes que los ayudaran en “a baixa”, siempre bajo las instrucciones de aquellos, toman camino saliendo de los contornos de la aldea hacia los lejanos montes. El camino hacia el monte se toma por la robleda de Piquite. Después de atravesar la carretera que une Sabucedo con Quireza se inicia una subida hasta “A espiñeira”.

Rodear las greas

Llegados al monte, la gente se divide en grupos y se encaminan hacia sus objetivos: una vez localizada cada “grea” (manada), se rodea apretando el cerco lentamente hasta conseguir encaminarlas en la dirección prevista; así sucede de forma combinada por los distintos grupos en los diferentes lugares del monte: Cábado, Pranzadoira, Conla…

Juntanza en O Peón

Las “greas” se conducen hasta alcanzar la vaguada de “O Peón”, donde son reunidas. Una vez despachado el tentempié y ya calmados los ánimos, se reemprende la marcha hacia Sabucedo.

Bajada de las bestas a Sabucedo

Dependiendo de como se desenvolvieran las actividades en el monte (muy en función de la climatología), la gente llega con las “bestas” al pueblo hacia las tres o cuatro de la tarde. En este momento, como hace referencia Manuel Cabada, se produce un segundo encuentro entre el pueblo y “as bestas do Santo”. Como señala en su libro, “se produce un encuentro con la mocedad, que llega sudorosa y entera de las correrías por el monte (que es un símbolo vivo del futuro del pueblo y del país), con la gente mayor del pueblo mezclada con forasteros y curiosos”, y “en la que el pueblo reafirma -esta es otro de las características de la fiesta- su propia identidad grupal”.

En “a baixa” se produce una interactividad entre mayores y jóvenes, donde las personas con más años le enseñan a los más jóvenes como se deben de realizar las tareas de juntar “as bestas”, algo que por otra parte ya se hace en los trabajos que se realizan a través de todo el año.

Mientras no se llevan al curro, “as bestas” permanecen en un cercado próximo al pueblo (Cataroi), donde se pueden alimentar y así coger fuerzas para soportar con valentía la lucha que pocas horas después afrontarán con los también no poco valientes “aloitadores”.

Montouto

A Pranzadoira, a Conla, o Cábado, a Espiñeira, Souto,… y muchos más, son los montes que en la primera mañana de la fiesta han de andar las gentes que se echaron al monte en busca de “as bestas”. Conforman estos montes un paraje de 45 Km cuadrados de naturaleza en la que los participantes en la actividad pueden deleitarse con las hermosas vistas de un paisaje lleno de riachuelos, grandes piedras y senderos por los que pueden caminar y pasar un buen día al lado de “as bestas”.

® Rapa das Bestas - 2017