“Bestas”

Morfología del caballo de Pura Raza

El Caballo Gallego de Pura Raza (PRG) es el nombre que se le da oficialmente al subtipo de caballo pequeño Equus caballus que vive en Galicia. Otras denominaciones tradicionales son caballo gallego de montaña, caballo gallego, garrano, siendo la denominación utilizada en Sabucedo la de “bestia”.

Esta raza de caballo vive en la sierra de Galicia, en las zonas más montañosas con un pequeño arbolado y población demográfica. Los caballos de pura raza gallega son animales de temperamento apacible si su cría se realiza en condiciones de libertad restringida. El carácter dócil de esta raza aporta beneficios a los centros de equitación terapéutica o hipoterapia.

Según la creencia más extendida, el origen del caballo de pura raza gallega está en la herencia que dejaron los celtas en el norte de la península. Estos pueblos introdujeron un pony domesticado, con una cabeza y orejas pequeñas y un lomo ancho. A lo largo de los siglos, este tronco común se ha ido diferenciando por las condiciones ambientales y la intervención de procesos de mestizaje, dando lugar a las diversas razas similares a las bestias galesas que se extienden a lo largo de la fachada atlántica europea desde Portugal hasta Escocia e Islandia.

Está estrechamente relacionado con otros subtipos de la zona cantábrico-pirenaica como la jaca navarra y la pottoka, así como la raza Monchina. La siguiente ilustración muestra una comparación con otras razas de caballos:

A continuación detallamos las características prototípicas que deben cumplir los ejemplares de pura raza gallega para su inscripción en el libro genealógico:

1. ASPECTO GENERAL:

Según la información extraída de la web de la Asociación de Pura Raza Gallega, se caracterizan por tener un perfil recto o subcóncavo, elipométrico (ligero 165-300 kg), y tener una capa marrón (frecuente) o negra.

Poseen un temperamento dócil, tranquilo, valiente e inteligente que los hace aptos para la conducción, tanto de ocio como deportiva.

2. CARACTERÍSTICAS REGIONALES:

CABEZA

Cabeza proporcionada, con frente larga y plana, suele presentar abundante protuberancia. Orejas pequeñas y peludas. Cuencas oculares protuberantes y bien marcadas. Ojos grandes, vivos y expresivos. Los labios gordos, pudiendo presentar en ocasiones un guecho de pelos en la superior (bigote) así como pelos largos en la región de la barba y el canal exterior.

TRONCO

El cuello es proporcionado, con buena conformación y abundantes melenas. Tiene una cruz prominente. La línea dorso-lumbar tiende a enderezarse. La cruz de las caderas es simple y ligeramente inclinada. El nacimiento de la cola es mediano, siendo largo. El vientre o el abdomen está redondeado. Pecho con tendencia a la profundidad.

EXTREMIDADES

Espalda ligeramente inclinada. Con extremidades delgadas, cortas y fuertes. Uniones potentes y duras. Espinillas cortas. Casco oscuro, tendiente al negro, de forma redonda, pequeño y duro, bien proporcionado. Presentan pequeñas producciones corneales y dérmicas (castaño, espuela y sedas en la espuela).

CAPA

Negro o marrón.

FANERAS

Cables (melena y cola): Melena y cola muy pobladas, con una melena suelta de pelo fuerte y grueso. Extremos (región nasolabial, parte distal de las extremidades): las extremidades a veces presentan sedas, pero con escasa cantidad de vellos, así como escasas producciones córneas.

La región nasolabial puede tener pelo (bigote o mentón).

Hábitat

Montouto

Las bestas están presentes en un área de aproximadamente 3.000 hectáreas de bosque conocido como Monte Montouto, perteneciente a los municipios de A Estrada, Cerdedo-Cotobade, Campolameiro y Cuntis.

“Toxeiras” y “matogueiras”

A pesar de las calificaciones despectivas que recibe (maleza, bosque sin cultivar …) desde el punto de vista ambiental, las toxeiras y matorrales son uno de los hábitats con mayor riqueza de fauna y flora. Toxos, pastos, matorrales, bacalaos y piornos son el componente principal de los arbustos, que constituyen una de las primeras etapas del potencial reemplazo forestal.


Los matorrales y brezales naturales proporcionan una fuente importante de nitrógeno para el suelo y tradicionalmente se han utilizado como alimento para el ganado, combustible o materia prima para diversas herramientas. A pesar de ser un ecosistema improductivo en términos económicos, es muy valioso como hábitat de una gran diversidad de fauna, que encuentra aquí alimento, refugio y protección.

Beneficios de las bestas en el hábitat

La continuidad del uso tradicional de estos animales favorece la conservación de los hábitats y, al mismo tiempo, la preservación de una población de caballos endémica del noroeste peninsular. Las bestias son parte fundamental de los ecosistemas abiertos de la sierra gallega, y fundamentales para la conservación del hábitat. El caballo gallego tiene una dieta equilibrada a base de aulagas y hierbas, que ayuda a reducir y mantener bajo control la biomasa. “Los caballos gallegos son grandes consumidores de aulagas”, según la investigadora Laura Lagos.

La eficiencia de estos animales en términos de control de biomasa los convierte en un aliado en la prevención de incendios forestales al ayudar a mantener los bosques más limpios. “Cabe señalar que el caballo no solo come brotes de aulaga sino también madera”, dice el investigador. Por tanto, el uso de caballos para la limpieza, además de ser un método más sostenible, ahorra costes.

Otras ventajas de la presencia de caballos para la regeneración de pastos de montaña. Según investigaciones recientes, en aquellos pastos dedicados a la alimentación del ganado donde los caballos pastan durante el invierno, el rebrote del pastizal es más exitoso, ya que los caballos lo aprovechan mejor.